Abrazando a los machistas

google-machismo

“Manolo, que dicen en FaceBook que me pegas porque eres una víctima del patriarcado”

Hoy he decidido salir a abrazar machistas. Porque ellos también sufren. Los pobres.

Vaya por delante que he sido pacifista toda mi vida, que creo que el uso de la violencia no trae consigo más que más violencia y que a los ocho años me enamoré de John Lennon y su “Love is the answer, and you know that for sure” sin que me importara mucho que ya estuviera muerto. Pero una cosa es ser buena y otra cosa es ser santa. Y yo lo de santa lo dejé hace tiempo. Y es que del pacifismo al buenrrollismo hippie flowerpower de paz y amor y Mickey Mouse que últimamente percibo en las redes sociales media un abismo. Que se lo digan a Gandhi, que de buenrrollista, nada.

A las mujeres nos educan para intentar resolver conflictos en los que no medie el uso de la fuerza. Y eso es, sin duda, un valor que habría que conservar. Pero una cosa es intentar resolver conflictos y otra muy diferente obviarlos, agachar la cabeza, mirar para otro lado o tratar de llegar a acuerdos cuando no es posible.

Y con el machismo pasa eso. Que no es posible llegar a ningún acuerdo. El patriarcado es un sistema de organización social que se basa en una jerarquía “artificial” que coloca a las mujeres siempre en una escala inferior a los hombres, sólo por el hecho de ser mujeres. El patriarcado se sustenta por lo tanto en el abuso de poder. Es su esencia. Y por eso la violencia contra las mujeres es estructural, porque permea todos los estamentos de la sociedad en la que vivimos. Desde las diferencias salariales, hasta el uso del cuerpo femenino como reclamo sexual, las violaciones, las mutilaciones genitales, la prostitución y la trata de mujeres y niñas, el maltrato psicológico, la violencia obstétrica, el acoso sexual, los celos, la percepción de la mujer como una propiedad, como una cosa para uso y disfrute del varón y por supuesto los feminicidios, la culpabilización de las víctimas, el “algo habrá hecho”, o el “es que van provocando”, todo es parte de lo mismo…

Sé que la violencia no es exclusiva de los hombres, que se transmite a todas las capas de la sociedad y que, en nuestra función de cuidadoras, somos las mujeres unas de las grandes responsables de que el machismo se perpetúe a las siguientes generaciones a través de la educación que le damos a nuestros hijos e hijas. Hay muchas mujeres machistas, que interiorizaron los mandatos del sistema tan pronto que es imposible sacarlas de su visión del mundo. Sé también a estas alturas que la culpa está tan diluida que ya casi no es posible encontrar culpables. Y por supuesto sé que los hombres también son en muchas ocasiones víctimas de un sistema que acaba por no respetar a nadie. Pero soy un ser humano pensante y lo mínimo que puedo exigir al resto de seres humanos es que piensen. Y no soporto a los llorones.

Los hombres, de forma individual, pueden no ser culpables de violentar a las mujeres, pero tienen que tener claro que vivimos en un sistema que los privilegia frente a nosotras. Y, como seres racionales que son, hacerse responsables de esta situación. En su entorno privado, en su vida pública…la única forma de acabar con el machismo es que los hombres lo reconozcan. Que reconozcan que para que haya 26 muertas es necesario que antes pasen muchas otras cosas. Que todas son feas y que algunas los benefician.

Y sí, creo que somos nosotras las que tenemos que decírselo. Alto y claro. Directo. Y sin pedir disculpas. Porque casi todos los comportamientos son comprensibles cuando no existen culpables, pero hay comportamientos intolerables. Y con los comportamientos intolerables no se puede ser tolerante.

Hoy he decidido salir a abrazar machistas. Y los voy a abrazar tan fuerte que querrán salir huyendo.

Irene García Perulero
Abril de 2014. En Mujeres Empoderadas

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: