Crecer en la pobreza acorta la vida

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Hasta hace relativamente pocos años los científicos pensaban que las características genéticas eran determinantes a la hora de predecir asuntos como el peso, las enfermedades, físicas y mentales o la longevidad. Antes se pensaba que si te había tocado un gen ‘defectuoso’, era cosa de mala suerte. Los genes eran prácticamente intocables y la única forma posible para modificarlos o dañarlos era a través de mutaciones que se producían al azar. Hoy, sin embargo, los científicos tienen claro que el ambiente en el que vives, y sobre todo el ambiente en el que te crías, es fundamental para asegurarte una vida larga y sana. La influencia del medio con el ADN y las modificaciones que en él produce transmitiéndose de generación en generación, se conocen cada vez más.

Cómo afecta nuestro nivel socioeconómico al ADN

En las células el material genético se organiza en forma de cromatina (en células que no se están reproduciendo) o de cromosomas (en células en división). Los cromosomas presentan en sus extremos unas estructuras especiales denominadas telómeros que funcionan como una especie de “tapa” protectora. Los telómeros protegen al cromosoma de ser degradado por el ambiente celular. Además, la longitud de los telómeros se acorta con cada ciclo de división y por tanto sirve para ‘predecir’ en cierta medida la longevidad de esa célula y por tanto del tejido al que pertenece y del individuo del que forma parte. Una longitud corta de los telómeros se asocia a una menor longevidad.

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Un estudio realizado recientemente en la Universidad de Princeton y publicado en PNAS ha encontrado una correlación entre los telómeros y el nivel socioeconómico. Crecer en la pobreza o en hogares inestables está relacionado con una menor longitud de los telómeros y con una menor esperanza de vida. En el estudio, los niños procedentes de hogares económicamente desfavorecidos presentaban unos telómeros un 19% más cortos que los que venían de entornos más privilegiados.

Los ambientes sociales desfavorecidos están asociados a resultados adversos de salud. Según los investigadores esto se atribuye a estrés crónico. La longitud de los telómeros se viene usando hace algún tiempo como biomarcador para estrés. La mala alimentación, la falta de higiene, el hacinamiento, las tensiones producidas por todos estos hechos entre los miembros de la familia, etc. no sólo disminuyen la calidad de vida o el acceso a recursos socioeconómicos que permitan mejorar en el futuro, sino que actúan físicamente sobre las células, acortando los telómeros y por tanto la vida. Según el estudio esto se ha detectado incluso en niños de sólo nueve años de edad.

Este estudio demuestra como la desigualdad afecta no sólo a nivel social, cultural, económico o médico, sino de forma mucho más profunda, incidiendo directamente en el material genético. La injusticia que acarrea la pobreza en la infancia, demostrada a nivel celular. Los niños que sufren probreza no sólo vivirán peor, tendrán menos acceso a la educación, a la sanidad o al ocio, sino que además vivirán menos.

Derechos de imágenes: switi, Ed-meister.

 

Irene García Perulero

Mayo, 2014. En Cuaderno de Valores. Educo

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