Desátame

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Ayer me contaron que en una afamada clínica madrileña hace tres meses aún te ataban las manos para hacerte una cesárea.

Yo no sabía que te ataban para hacerte una cesárea. Lo descubrí hace 12 años, después de cinco horas de inducción encubierta que por supuesto acabó en cesárea. Lo llamo inducción encubierta porque con 2 cm de dilatación yo no estaba de parto, pero tuve la mala suerte de que tuvieran camas, así que con el cuello del útero totalmente desfavorable, – largo, posterior y duro como una piedra -me pusieron un enema, me chutaron oxitocina a chorro y me engancharon a los monitores, no sin antes advertirme que si me movía se perdía el latido y mi hija podría morir.

Cinco horas de maltrato es lo que tardamos en claudicar mi hija y yo, ella empezó a hacer bradicardias y yo pedí la epidural. Entonces bajó él, que estaba tomando su café de sobremesa, a salvarnos la vida. La sentencia fue cesárea urgente por sufrimiento fetal, aunque aún tardaron una hora en hacérmela, porque había que limpiar el quirófano.

Entonces me ataron con los brazos en cruz.

Paralizada desde la mitad del pecho para abajo, con los brazos atados, desnuda y temblando de frío aún hoy puedo revivir la sensación de indefensión, el terror; el día que nació mi primera hija será siempre uno de los peores días de mi vida.

La explicación que los médicos ofrecen para este tipo de actos es que la parturienta puede meter la mano en el campo de operaciones, con el riesgo que ello conlleva. Y debe ser verdad, porque en mi segunda cesárea cuatro años después yo, en un acto instintivo de protección hice un movimiento en dirección a mi abdomen, pero alguien del personal médico que permanecía a mi lado me cogió la mano y me la acarició. También podía haber sido mi pareja, puesto que no hay ninguna evidencia científica que diga que la presencia de un acompañante sea peligrosa o empeore el resultado de una cesárea, más bien al contrario. Y es que en mi segunda cesárea no me ataron los brazos en cruz.

¿Por qué?

Cuando un acto se realiza de forma arbitraria, unas veces sí y otras no, se demuestra que no es un acto médico, sino algo que se hace por costumbre o por conveniencia. Por protocolo, como les gusta decir a ellos. La disparidad de criterios y la diferencia en el trato que recibes según el hospital o incluso el turno en el que pares no tiene justificación posible. Las mujeres tenemos derecho a que durante los partos se nos trate según la evidencia científica y no para la comodidad de los médicos, que las prácticas que se nos apliquen tengan utilidad y que siempre que haya que intervenir se valoren todas las opciones y se nos deje escoger la que preferimos. Pero sobre todo tenemos derecho a que se nos trate con humanidad y respeto. Somos mayores para saber si queremos que nos aten.

Ayer, mientras  a la chica que me estaba contando que hace tres meses la habían atado los brazos en cruz se le saltaban las lágrimas yo revivía el momento en que quise levantar los brazos para coger a mi hija y no pude, porque estaba atada. Y quise llorar, de pena, de frustración, de compasión, de rabia.

El parto es parte de la sexualidad femenina y por tanto todo lo que ocurre en él tiene que ver con el sexo. Es posible seguir la línea continua entre las 50 sombras de Grey, el porno duro, el vídeo que corre estos días por facebook en el que un aprendiz de ginecólogo tira del cordón umbilical de una muñeca hinchable hasta sacar la placenta y que te aten la manos durante una cesárea. Es fácil. Es patriarcado.

Después de mi primer parto tardé muchos meses en poder expresar en alto lo que sentía. Y muchos más en entender lo que había pasado. Me sentí sexualmente agredida, porque había sufrido una agresión sexual.

La violencia obstétrica es violencia de género y es violencia sexual.

Hay que ponerle nombre a las cosas y podemos empezar por lo fácil: hay otras formas de hacerlo.

Ya es hora de que dejéis de atarnos.

 

 

 

Foto | vtdainfo

 

En Ni Putas Ni Princesas también hablamos de violencia obstétrica

 

 

  24 comments for “Desátame

  1. Mar
    marzo 15 at 2:36 pm

    Tu cesárea como la mía. También fue con mi hija mayor y experimenté soledad e indefensión como nunca en mi vida. A mí me atendió una ginecóloga. ❤️

  2. Yoyo
    marzo 15 at 7:36 pm

    Decir que has sufrido una agresión sexual es MUY GRAVE. Desde luego esto no es mi lucha y te aseguro que así no llegamos a ningún sitio.
    Se “ata” en una cesárea como en cualquier otra intervención, seas hombre o mujer. Y no es porque nos dé la gana, es por seguridad. Te puedes quejar de muchas, muchísimas cosas en un quirófano/hospital porque es cierto que según el turno/hospital hay cosas que pueden cambiar, pero la burrada que acabas de soltar…
    Aunque cuando se habla sin tener ni idea sucede ésto. Se sujetan las manos porque puede haber miles de complicaciones muy urgentes en las que no puedes ponerte a sujetar las manos. A parte, lo primero, que se te pueda ir la mano al campo. Y por desgracia, no hay personal suficiente para estar toda la cirugía solo para vigilar la mano del paciente, ni en una cesárea ni en una prótesis de rodilla o una vasectomía.
    Me encantan páginas como la tuya pero esto ya roza la irracionalidad. Es una puta locura lo que has escrito.

    • Irene García Perulero
      marzo 15 at 7:55 pm

      Deberías leer otros testimonios de mujeres. Gracias por lo de loca, nunca me lo habían dicho 😉

      • The Logician
        marzo 17 at 11:51 am

        Ojo: Decir que una opinión de Irene es una puta locura ≠ Irene es una loca. Lógica elemental.

        • Irene García Perulero
          marzo 17 at 12:38 pm

          Gracias por tu aportación al debate. ¿Cómo se inserta el signo de desigual? Nunca lo he sabido y eso SI que ayudaría 😉

          • The Logician
            marzo 17 at 2:09 pm

            En mi portátil (Mac), es la tecla derecha de Alt + la tecla 0 (≠).

          • Irene García Perulero
            marzo 17 at 2:10 pm

            vaya por dios, no tengo mac 😛

        • marzo 17 at 12:43 pm

          Por cierto, informo de que a los comentarios descalificantes o falaces suelo contestar con sarcasmos o directamente no contestar, a veces hasta los borro, según me da, que para eso el blog es mío y puedo ser todo lo arbitraria que quiera. Lo digo porque luego nadie se haga mala sangre y me llame censora o algo así, que ya tenemos una edad :)

    • mulan
      marzo 15 at 8:53 pm

      perdona, pero has dicho que “se ata como en cualquier otra intervención” y eso no se corresponde con la realidad. te invito a informarte bien sobre lo que dices, lo cual pasa por tener los datos sobre todas y cada una de las operaciones y después sacar un porcentaje sobre si “se ata” o “no se ata”. Es una tarea imposible para ti, a no ser que tuvieras de verdad acceso a esos datos. Lo cual te inhabilita para desacreditar el comentario de Irene. En otras palabras, es poco riguroso el contenido de tu opinión, porque no puedes ni argumentarlo ni demostrarlo. Por ponerte un ejemplo, una operación de prótesis de cadera, con epidural, en la que el paciente está oyendo y sintiendo los movimientos de los martillazos no conlleva que el paciente esté atado. Podría darte una larga lista de operaciones con epidural comparables a una cesárea ( cirugía mayor abdominal) en las que no se ata al paciente

    • Oscar
      marzo 16 at 7:51 am

      Creo que andas un poco equivocado o con datos insuficientes o parciales. Yo he sufrido cirugía testicular grave (no vasectomia) con epidural y no fui atado y nadie se quedó a mi lado para evitar movimientos de mis manos. Es más, pedí que apartaran una sábana verde frente a mi cara y que no taparan mi campo de visión de la zona quirúrgica y no pusieron inconveniente. Así que durante más de una hora pude ver como cirujano y asistentes hurgaban en mis “partes nobles” (jajajajaja que gran definición) con mis manos cruzadas sobre mi pecho. Acabo de enterarme con este artículo de que en una cesárea se atan las manos y me parece una barbaridad, desde el punto de vista de un absoluto desconocedor de las técnicas de quirofano, que nadie se ofenda.

    • marzo 17 at 5:28 am

      A mi me hicieron dos cesáreas y nunca me ataron ni nada, no sé que mierda hablas, los hospitales públicos son una mierda en su mayoría, tratan a las mujeres como cualquier cosa, a mi hermana le sucedió, yo que afortunadamente pude atenderme dos veces en clínica privada el trato fue absolutamente diferente.

      • Irene García Perulero
        marzo 17 at 6:55 am

        Que sea público o privado no tiene nada que ver. A mí me ataron en una clínica privada. Has tenido suerte, felicidades

    • marzo 17 at 10:08 am

      Esta narrando su experiencia y lo que le hizo sentir, y sobretodo que se hagan cesáreas como churros sin preguntar si quiera, que con la excusa de que los sanitarios son los que saben parece que pueden hacer lo que quieran. ¿Tu te llegas a imaginar lo que tiene que ser que te hagan una cesárea y que encima te aten? La sensación de impotencia, indefensión…por eso lo compara con una agresión sexual. Así que de locura nada, que las cosas se pueden hacer de otras formas y no deshumanizar a los pacientes, me da igual la escasez de personal o de dinero….es injustificable y cruel.

  3. Gloria
    marzo 16 at 7:41 am

    Increible Irene. Se me ponen los pelos de punta al saber que todavia siguen con estas pràcticas que nos dejan tan traumatizadas. Lo has expresado muy bien, con las palabras exactas: Violencia Sexual y el/la que no haya pasado por ello no sabe lo que es así que no se escandalicen. Y si le pica que se rasquen porque eso quiere decir que tienes razón y las cosas deben cambiar ya. Ir con toda la ilusión del mundo a parir y que se convierta en la peor experiencia por culpa de unos desalmados no tiene explicación.

  4. marzo 16 at 8:30 am

    Soy comadrona residente en un hospital de cataluña, y deciros que alli no se ata a las mujeres y si no es una cesarea urgente por pérdida de bienestar fetal la pareja puede entrar a acompañaros, ya que es un momento vulnerable para vosotras, que de un momento a otro pasais de un sitio intimo a la locura y el estres de muchas personas a vuestro arededor moviendose compulsivamente. Los anestesistas y mattonas estamos con vosotras, explicamos que no hay que mover las manos hacia la zona quirurgica y con eso suele bastar, sois adultas y comprendeis una orden que es una necesidad. Os dejamos hacer piel con piel; por que no bay nada que reviva mejor a un hijo que el calor de su madre, si éste no corre peligro (y más cuando es un parto estancado).
    Creo que cada vez se humanizan más éstos procedimientos y tenemos que luchar entre todos para lograrlo (tristemente).
    Ánimo y hablad con los profesionales, no tengáis miedo de pedir, pedid y manifestad vuestro punto de vista, negociad; es vuestro proceso y tenéis derecho a ser informadas y decidir.
    Siento mucho vuestra experiencia; si por mi fuera, no hubiera ocurrido nunca. Como futura profesional lucharé por ello.

  5. Tanit
    marzo 16 at 10:38 am

    Yoyo espero q no haya muchas enfermeras como tu x el mundo y q algun dia sufras lo q sufrio esta mujer e igual asi luego empatizaras con ella

    • Tanit
      marzo 16 at 10:40 am

      Enfermera o médico lo q seas…

  6. Mariví PR
    marzo 16 at 7:50 pm

    Me hicieron una cesárea hace dos meses porque mi nena estaba de nalgas y después de haber oído y leido cosas como las que cuentas en el artículo (no sabes cómo lo siento) yo agradeceré siempre que en el hospital de Torrejón en Madrid por supuesto no me ataron las manos, dejaron que pasara mi pareja y en cuanto sacaron a mi niña me la pusieron encima y no me la quitaron en ningún momento. Después me llevaron a un paritorio y estuvimos tres horas recuperandonos ella y yo y los tres juntos antes de subir a la habitación. Conclusión: SI, se pueden hacer las cosas de otra forma. Humanidad y dignidad en los partos, sean vaginales o abdominales.
    Un 10 para los profesionales que avanzan.

  7. marzo 16 at 10:27 pm

    Soy madre de dos Hijas, dos partos naturales…lo que acabó de de leer me puso la piel de gallina y me saltaron las lágrimas….estoy contigo princesa….no hay ningún respeto en la mayoría de los hospitales de la mujer, ni del niño ni del momento

  8. marzo 17 at 3:06 pm

    Yo tuve una cesárea por primera bebé de nalgas, cesárea porque no encontré un profesional en todo mi pequeño país que pudiera hacer un buen parto vaginal con bebé en podálica. Y tuve un buen parto porque me pasé meses mandando cartas y pagando citas con obstetras hasta que pude encontrar un obstetra dispuesto a hacer una cesárea respetada y un hospital dispuesto a permitirla. Gasté de nuestro bolsillo 1400$ para ello, sin contar con el seguro que tenemos y que no nos valió para nada. No valió para nada, porque en el hospital al que estoy adscrita por el seguro público, la neonatóloga jefe no hace piel con piel cuando hay cesárea. Nunca lo hace. Cuando hay cesárea, lo que se hace en este hospital es llevarse el bebé, y si en dos horas después de la cesárea no estás en condiciones para recibir al bebé (según el criterio de ellos) le hacen un lavado de estómago y le dan suero glucosado. Hubiera tenido que estar loca para permitir algo así. Tuve un buen parto porque luche por ello y me dejé la piel en esa lucha durante meses. Infórmense, empodérense y luchen, porque dejarlo a la suerte (algunas la tienen) es demasiado arriesgado. Buen artículo Irene (primera vez que encuentro tu blog)

    • Irene García Perulero
      marzo 17 at 3:12 pm

      Gracias, estamos en la cosa de que las mujeres no tengan que luchar por que se las trate con respeto, sino que esto venga de serie 😉 Un beso y felicidades por tu parto.

      • marzo 17 at 5:53 pm

        Así es, estoy de acuerdo, de verdad que sí, pero realmente pienso que una mujer embarazada, ahora mismo, y en unos países de forma más intensa que en otros, debe prepararse a conciencia y hacer lo posible (preparando también a su entorno familiar) para evitar sufrir esta violencia y que su parto se convierta en una experiencia dolorosa. No fue agradable pasarse los últimos meses del embarazo (y sobre todo, las últimas semanas, cuando la bebé se dio la vuelta y todo se fue al traste) luchando y exponiéndome a la violencia verbal de tantos profesionales de mi sistema de salud. Pero no me arrepiento para nada! Igualmente, también pienso que no vamos a poder anular este riesgo, así como no podemos conseguir un riesgo 0 ante la violencia de género en cualquier otro ámbito de la vida. Tal vez, si llego a tener una nieta que vaya a parir, ella pueda vivir su parto con el convencimiento de que sus derechos no van a ser vulnerados. Saludos Irene :-)

        • Irene García Perulero
          marzo 17 at 6:23 pm

          Sí, si está claro que está la cosa fatal. Y lo peor es que en 12 años no ha cambiado mucho.
          Un saludo y gracias por comentar.

  9. marzo 18 at 8:51 pm

    Yo estoy totalmente de acuerdo con Irene. En un hóspital de Cataluña me ataron para hacerme la cesárea y por supuesto no dejaron pasar a mi marido para acompañarme. Eso fue hace 8 años, no sé si entretanto ha cambiado, espero que sí. Cuando sacaron a mi hijo no siquiera me lo dijeron y vi pasar a una enfermera con un bébé en brazos y tuve que preguntar si era mío! Me dijo que sí pero que luego me lo darían. Cuando por fin me lo dieron, ya limpito y incluso vestido ni entonces lo podía abrazar porque seguía atada! Una vergüenza. Me sentí como un trozo de carne en lugar de una persona. Yo creo que no hay excusa para este tipo de conducta, en mi país de orígen no se hace así, no atan a la mujer y el padre puede estar presente, son excusas que ponen y me parece avergonzoso.

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