Esa peligrosa secta.

Hoy es el día. 23F, aniversario del intento fallido de golpe de estado, nos hemos desayunado con Patricia Arquette pervirtiendo la ceremonia de los Óscars con una reivindicación histérica y feminazi, un terremoto de 4,9 grados y con epicentro en Albacete acaba de azotar la Península Ibérica, la luna está en cuarto menguante y esta mañana Ana Rosa ha confesado en directo que no pertenece a la clase de los mamíferos. A estas horas no tenemos noticias de que Pablo Iglesias haya declarado algo, lo que sería la guinda, pero da igual. Venus se aliena con Marte, o lo mismo no, no tenemos ni idea. Pero no importa. Porque todo cuadra.

anarosa

Ya lo dijo ayer una tal Rosa en El Mundo: son una secta. Y no hay más que hablar. Secta de las malas, claro, de las destructivas. Secta o lobby, que igual un día de estos se ponen de acuerdo. Doulas, talibanas de la teta, locas del parto respetado, bailarinas y coreógrafas,  arquitectas y también algún matrón, feministas uteristas, naturistas, fijo que hay sindicalistas, y hasta alguna comunista. Podría seguir con la lista, pero ya me he cansado de tanta aliteración. Que estás tú y tú y tú. Nietas de las sufragistas. Eso sois. Taradas. Locas.

Que estáis locas y sois sectarias y además sois peligrosas. Que pedís que se os respete, que os pregunten si pueden meteros mano, que queréis profesionales que sepan de qué están hablando, que pretendéis decidir. Qué descaro. ¿De qué vais? Brujas, que sois unas brujas. Reclamando ¿qué derechos? ¿Que se proteja la lactancia? ¿Bajas por maternidad decentes? ¿Que se condene a los que agreden? ¿Que haya leyes en el mundo? Pero ¿qué os habéis creído?

 

Una secta peligrosa que se está cuestionando el orden establecido. El terror.

 

¿Sabéis cómo os llamarían si no fuerais mujeres?

 

Secta no, algo peor.

 

En el fondo de toda la cuestión, igual que en la cuestión del aborto y otros tantos temas relacionados con las mujeres, la sexualidad y la maternidad, lo que estamos debatiendo no es más que esa idea revolucionaria que considera que las mujeres, igual que los hombres, son capaces de tomar decisiones racionales y moralmente aceptables, es decir, si las mujeres somos o no seres humanos. En el fondo de toda la cuestión lo que se está debatiendo como siempre es si las mujeres somos o no dueñas de nuestros cuerpos.

De momento gana el no.

¿Qué pretendéis? ¿Decidir?

No sé quién se pensaría que llegados a este punto de redes sociales, de información sin dueño y de comunicación inmediata, nosotras, las mujeres a las que para convertirnos en grandes consumidoras se nos permitió acceder a la universidad, trabajar y vislumbrar el milagro de ser independientes, no íbamos a cuestionarnos la sexualidad o la maternidad imperante, no íbamos a desmontar al padre, al hijo y a la madre que los parió a todos, no íbamos a reclamar, a quejarnos, a consumir experiencias de otras, a compartir las nuestras. No sé quién se pensaría que no íbamos a querer ser nuestras. No sé quién lo pensaría, pero está claro quién piensa que si una mujer protesta es porque es de una secta. El asunto es tan patético que no merece más vueltas. A ver con qué vienen mañana. Que ya cansa tanto idiota.

Creo que va siendo hora de volver a ir a lo nuestro. Que tanto circo aburre. Que se busquen otro sarao, que sigan poniendo huevos, que estudien la wikipedia. Que qué nivel, Maribel. Que se piren. Los tarados no interesan.

Cuestionar la sexualidad, cuestionar la maternidad, es cuestionar todo el sistema. Lo maternal es político. Por eso sois peligrosas. De verdad. Seguid currando, que queda un montón por hacer.

 

 

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