Guerra de Madres

espejo

 

Dicen que de religión y de política no se puede hablar con cualquiera, que son temas espinosos y que sacarlos es la mejor forma de convertir una sobremesa estupenda en una discusión sangrienta o algo peor, falaz. Pero yo estoy segura de que el tema más peligroso es, sin duda, la maternidad.

Es empezar una conversación de crianza o de educación, de partos, de alimentación infantil o de alguna cosa que parezca absolutamente intrascendente – como un chupete – y a los cinco minutos ya se ha liado parda.

“¡¡¡¡¿ME ESTÁS LLAMANDO MALA MADRE PORQUE…

…porque…

mi hijo nació por cesárea/me puse la epidural/quise parir en casa/duermo en una cama japonesa/di teta hasta los quince años/me hicieron una episio que todavía me acuerdo de la madre del ginecólogo/tomo Nestquik, sí, de esa marca/no he vuelto a probar la leche de vaca/no sé si vacunarlas del papiloma/una vez por semana voy a yoga/me gusta pintarme los labios/una vez le dije a mi hijo que se había terminado lo de ver tanta tele/no tengo tele/no sé hacer cupcakes, ni muffins y ni siquiera sé en qué se diferencian/como comida orgánica/me inflo de azúcar/no como suficiente pescado azul/trabajo/no trabajo/como demasiado pescado azul?!!!!”(completar a placer).

Las “malas madres” son a las discusiones de maternidad lo que los nazis a las discusiones en general: cuando salen, se acaba el debate (y el que las menta ha perdido). Ley de Godwin, variación de Perulero nº 2. Y lo peor es que salen siempre. Siempre.

A la izquierda, con sujetador de lactancia amarillo, La Mala Madre Número 1. A la derecha, con protector de cuna azul, La Mala Madre Número 2. Arbitrando, gurusa de fama mundial pertrechada con cientos de tarjetas rojas que dicen “CULPABLE”….Preparadas…¡¡¡Fight!!!

De porqué las madres en seguida nos sentimos juzgadas y, lo que es peor, inmediatamente condenadas, habrá que hablar largo y tendido, que para eso tenemos un blog. Yo confieso que, salvo casos marcadamente patológicos que suelen acabar saliendo en las noticias, no conozco ninguna mala madre. Bueno, quizás “ésadeallínoquieroseñalar”, un poco. Incuestionablemente es casi seguro que sea muy probable que sea un poco peor madre que yo. Creo. Pudiera ser. Y eso que yo colecho. Todavía. De porqué las madres a veces sentimos la necesidad de juzgar y condenar tal vez también haya que hablar un poco. O tal vez no. Según nos dé. Porque de lo que quiero hablar hoy no es de eso.

Hoy quiero hablar de lo que pasa mientras nosotras nos empeñamos una y otra vez – en público, en privado, en internet, frente al espejo – en demostrarnos a nosotras mismas que somos buenas, que lo estamos haciendo bien, que no somos culpables.

Y lo que pasa es esto.

– Mientras a unas la seguridad social no les paga el parto en casa, otras no tienen acceso a la epidural si no paren en horario de oficina. No somos libres para parir.

– Mientras unas no pueden optar por criar a su hijo durante los primeros años porque tienen que trabajar, otras tienen que dejar el trabajo porque con su sueldo no da para la guardería. No somos libres para elegir.

– Mientras algunas se embarazan porque no tienen acceso a anticonceptivos ni a una educación afectivo-sexual correcta, otras retrasan la maternidad hasta los cuarenta o abortan por motivos laborales. No somos libres para ser.

Y así.

Mientras nosotras nos sentimos culpables, el mundo sigue. Y sigue bastante fatal.

Estoy cada vez más convencida de que los debates absurdos de FaceBook son el nuevo opio del pueblo. La culpa es un sentimiento horrible, violento. Cruel. Si Marx levantara la cabeza tal vez se pondría conspiranoico.

 

Porque no hay mejor manera de someter a una sociedad que violentando a las madres, porque la violencia contra las madres es la madre de todas las violencias y porque la culpa es un arma enormemente paralizante.

 

Porque lo peor de las guerras de madres es que ninguna las gana. Nunca.

 

Menos mal que todas estamos de acuerdo en que lo más horrible que se puede hacer es ser madre y fumar.

 

Foto | dbrekke

 

 

 

 

  8 comments for “Guerra de Madres

  1. nu
    enero 29 at 8:03 pm

    Muy muy bien!
    Peazo de blog te has marcado, no?
    La culpa femenina es la hostia. Ahí, retorcida a fuego lento…

    • Irene García Perulero
      enero 29 at 8:06 pm

      Un sentimiento de culpa para manejarlas a todas…:P

  2. María
    enero 29 at 9:34 pm

    Hola!
    Me ha encantado el blog!!
    Hace tiempo hice una pregunta tonta en whatsapp a unos amigos (todos padres experimentados, y yo primeriza) y acabo todo como el rosario de la aurora… Todos se sintieron criticados, ofendidos y ya no se hablan…Vamos que la lié parda.
    Y me sigo siento culpable, aún hoy,por haber provocado dicha situación aunque nunca fuera mi intención.
    Un saludo.

  3. enero 29 at 9:58 pm

    Muy bien,en la línea. Acida, cercana, divertida. Lo malo, otra cosa mas para leer……..de donde voy a sacar las horas !!!

  4. Lola Cancio
    enero 29 at 11:31 pm

    Irene, le encanta lo de “gurusa de fama mundial”, en el próximo la citas. Vale? :)

    • Irene García Perulero
      enero 30 at 9:23 am

      No sé. Ya veré xD

  5. enero 29 at 11:40 pm

    Que razon tienes.
    Porque al final cada madre trata de hacer lo que cree que es mejor para sus vastagos. Y, como dijo Galileo, sin embargo gira.
    Ya ni si quiera quedan ganas de saber a quienes les beneficia que se refuercen las cadenas que se crean en estas lizas sin sentido: solo me cabe seguir adelante, cada dia con lo que se encuentre un@, y tratar de ser mas feliz con los mios. Pero no en un ambiente almibarado de felicidad de plastico, sino en la busqueda vital que te va trayendo un dia tras otro…
    El resto, son falacias que se llevara el tiempo hasta hacerlas polvo.

  6. enero 30 at 7:34 am

    Brutal! Me encanta!

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