Informe Doulas. Peligro: mujeres decidiendo

Más o menos a mediados del siglo XX la medicina culminó un proceso que llevaba miles de años gestándose. Lenta pero inexorablemente las mujeres habían visto como eran apartadas de su propia sexualidad, a veces por la fuerza, a veces voluntariamente, por su bien. Así, con la aparición de la píldora anticonceptiva, el cierre de las escuelas de matronería en casi todo el primer mundo y el traslado masivo de los nacimientos a los hospitales la reproducción, que la naturaleza había dejado en manos de esos seres díscolos y amorales que son las hembras, pasó a estar totalmente bajo el control de agentes externos a ellas mismas. Objetivo conseguido.

Algunos dirán que soy una conspiranoica o peor, que exagero. En el primer caso tendrán que negar el hecho de que el sistema en el que vivimos es un sistema patriarcal, los argumentos pueden ser muy interesantes. En el segundo caso no habrá nada qué hacer con ellos, así que desde ya vamos a ir olvidándonos.

Existe una creencia muy extendida de que el patriarcado pretende controlar a la mujer por el hecho de ser mujer. Un error. El patriarcado pretende controlar a la mujer por el hecho de que puede ser madre. El patriarcado es matricida, hay que matar a la madre para sustituirla por el patriarca, quien se convierte así finalmente en último director de la reproducción, dando la vuelta a las reglas del juego que colocan al hombre en una posición de dependencia con respecto a la mujer a la hora de transmitir los genes.

 

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Sí, esto es así. Lo explicaré para los más incrédulos. Hasta la llegada de las leyes antiaborto, de las empresas de leche de bote y la cosificación extrema de la mujer mediante el alquiler de úteros, la realidad es que una mujer que quisiera ser madre sólo necesitaba un hombre que quisiera hacer de hombre lo típico, 15 minutos, mientras que un hombre que quisiera ser padre necesitaba una mujer que quisiera hacer de madre durante bastantes años. El mamiferismo y esa tonta adaptación evolutiva que es llevar la comida de las crías puesta, es así, y de esta injusticia naturalista y del intento del hombre por solucionarla derivan asuntos hoy tan incuestionables como el matrimonio (una ley de derecho romano por la que un hombre daba derecho a una mujer para ser madre) o la patria potestad.

La pérdida de todo el control sobre nuestra sexualidad y por tanto sobre el hecho reproductivo es patente en la violencia obstétrica que ya organismos como la OMS reconocen y recogen en sus agendas, en los debates sobre el aborto que aún se dan en muchos países supuestamente modernos como el nuestro o en el hecho de que a pesar de que la fertilidad de los hombres es mucho más fácilmente controlable puesto que es lineal aún no existan anticonceptivos químicos para esa mitad de la población mundial que es responsable de los embarazos no deseados (la mitad como mínimo, de la negligencia y del abuso sexual hablamos otro día). Y es terrible sobre todo por lo de violencia invisible que tiene, porque aún muchas mujeres creen que es mejor un cortecito que un desgarro o que se quedaron sin leche a los tres meses. Esto en el estupendo primer mundo.

La misoginia proviene también del miedo a no ser suficiente. Como casi todo. Todos los malditos males del mundo provienen de ahí.

Misoginia que ha quedado retratada en el comunicado que el Consejo General de Enfermería (presidido por cierto por un hombre) ha difundido esta semana sobre lo que ellos han denominado el “Informe Doulas”, al más puro estilo periodismo de himbestigación y que contiene perlas como ésta:

El informe documenta numerosas situaciones irregulares que se están dando de forma continua en la relación entre estas “falsas expertas” en la maternidad y las madres que cuentan con ellas.

Situaciones que pueden poner en riesgo la seguridad de la mujer y su hijo y que van desde casos de intrusismo profesional e invasión de competencias profesionales, a otros extremos donde las “doulas” están alentando a la participación de las mujeres en “rituales sectarios propios de sociedades subdesarrolladas y contrarios a la salud pública y al sentido común”.

Sin duda aterrador. Debe tratarse de algún tipo de brujas.

Ésta:

El documento también detalla cómo muchos de los consejos y directrices impartidos por las “doulas” son “sesgados e interesados” y buscan únicamente el beneficio de estas “falsas expertas” y nunca el de la madre ni el del bebé.

Una muestra de ello es su “esfuerzo” por convencer a las futuras madres para que entren en el paritorio con ellas y dejen fuera al padre, “robándole todo el protagonismo”.

¡Qué fuerte, tía! ¡Qué fuerte!

O esta otra:

Otro ejemplo es lo que las “doulas” denominan la “violencia obstétrica”, un argumento con el que buscan impedir que las embarazadas acudan a su profesional sanitario.

que contradice directamente los últimos esfuerzos de la OMS por erradicar este tipo de maltrato. 

 

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Afortunadamente nos hemos ahorrado los comentarios sobre el complejo de Edipo. Daremos gracias por ello en algún ritual propio de países subdesarrollados. Por ejemplo partiéndonos de risa, un ritual ancestral ancestral y tercermundista de los de toda la vida.

Y es que tiene tela. Tiene tela que un informe así provenga de un colectivo que, después de haber sido quemadas por brujas durante la Edad Media, perdió todo su poder sobre el control de la sexualidad femenina a mitad del siglo pasado, cediéndolo en favor de los obstetras – que además en aquella época eran machos por aplastante mayoría – y que sin haberlo recuperado se dedique a echar basura sobre las que están en el escalafón inferior. Mujeres que deberían ser las primeras defensoras de la recuperación del control de nuestros cuerpos. Vaya, que tiene tela que te empoderes y recuperes tu sexualidad y por tanto el control sobre tu reproducción con todo lo que ello conlleva y entonces venga una matrona (perdón, enfermera a las órdenes de un médico) y te diga que elegir quién quieres que te acompañe en tu parto y a quién quieres dar tu dinero  es competencia suya.

Mucho antes que la ciencia médica, ya fuera en forma de matrona o de médico, tomara el control de nuestros partos existían comadres, señoras. Las doulas son, no sólo una figura reconocida en multitud de países, sino tan viejas como el ser humano. Profesionales horribles hay en todas partes, yo tuve una matrona de cuyo nombre no quiero acordarme.

Las mujeres no somos niñas, no somos idiotas, no somos irracionales, ni malvadas, ni menores de edad.

Las mujeres no queremos que nadie nos tutele. 

Y es que, caza de doulas aparte, lo que da miedo es que de verdad haya por ahí mujeres decidiendo.

 

 

  6 comments for “Informe Doulas. Peligro: mujeres decidiendo

  1. Dora
    febrero 18 at 10:55 am

    Me parece una crítica acertadísima. Sóo puntualizar que las matronas no somos “enfermeras a las órdenes de un médico” o no es lo que debemos ser. Ojalá nuestra labor gozara de la independencia que todas los organismos sanitarios afirman que tenemos en nuestro trabajo. Una batalla que tenemos que ganar todavía.

    • Irene García Perulero
      febrero 18 at 2:18 pm

      Gracias, Dora. Claro, la frase era un reflejo de la triste realidad, que en la mayoría de los casos es, aunque no debería ser. Ojalá algún día seáis independientes, se reconstruyan las redes sociales y no haya necesidad de doulas.

  2. matrona
    febrero 19 at 3:43 pm

    una reflexión: he sido matrona de diversos hospitales en varios países y no siendo una excusa, la matroneria universitaria, la certificación para ejercer tiene la “condición” de sufrir, vivir y permitir mucha violencia contra la mujer, sea esta mujer la paciente, su madre, hermana, la matrona o la Técnico. Incluso médicas que protegen los derechos son violentadas de diversas formas por sus colegas. La partera oculto su arte y lo cambio por tecnología y cedió poder, por la fuerza. Una brecha de oscurantismo que hay que recrear. El arte y ciencia SI pueden y deben ir juntos. El arte de la matroneria debe ser recuperado, está dentro de nosostras, VIVO!!!!!

    • Irene García Perulero
      febrero 19 at 7:41 pm

      Sí, ése es otro de los problemas, el mobbing. Y sí, yo también creo que no hay que despreciar la parte de “artístico” que tienen también los buenos médicos, restringirse a la ciencia es muy “masculino” y es un error. Gracias por tu aportación :)

  3. Sandra
    marzo 18 at 11:59 pm

    En mi tercer parto he tenido la suerte de topar con una matrona muy jovencita que me hizo disfrutar, fue en el materno infantil de Málaga. Se llama Ángela y me devolvió la esperanza ver que la juventud estaba tomando las riendas y construyendo un mundo más humano. O por lo menos eso quiero pensar. El primero fue un médico que me creó un trauma que tardé 14años en superar y el segundo un matrón con mucha prisa. Viendo lo bonito que fue mi último parto me da mucha pena no haber podido disfrutar de los anteriores igual. Irene gracias por poner palabras a mi sentimientos, comparto al 100% tus opiniones.

  4. Noe
    marzo 24 at 1:18 am

    Totalmente de acuerdo. Yo también tuve en mi primer parto una matrona con prisas que me llevó a una cesària.
    En el segundo dos matronas jovenes, que actualmente hacen de doulas me ayudaron a seguir el parto con respeto y me devolvieron el control de mi naturaleza consiguiendo un parto totalmente natural, sin anestesias, ni oxitocina, ni tubos, ni cesareas, ni forceps.
    Eso sí, con mucha complicidad, apoyo, fuerza y muchísimo amor.
    Les estaré agradecida Toda la vida.

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