No me felicites.

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¿Se imaginan felicitando a un refugiado sirio en el Día de los Derechos Humanos? Sería, como mínimo, considerado de mal gusto. Y sin embargo a las mujeres se nos felicita el Día Internacional de las Mujeres y para colmo alguno se enfada si le dices que no, que no te felicite.

Y es que el Día Internacional de las Mujeres no es como el día de la madre (que habría que preguntar a las madres quién friega los platos el día de la madre y si finalmente no lo pasarían mejor sin un día tan entrañable) o la Navidad (que ídem).

Este día no es para que, repentinamente, recordéis lo mucho que nos queréis, lo maravillosas que somos, que no hay nada más bello que nosotras, nadie más amoroso, considerado, frágil, hermoso, lindo, estupendo, chachipiruli y que todas nosotras, es decir, vuestras madres, hermanas, primas, amigas, novias, amantes, mujeres, abuelas, hijas, etc. etc. nos merecemos una flor o un cartelito rosa en facebook. Tampoco es  para que nos hagáis ofertas de masajes desestresantes, tratamientos rejuvenecedores, escapadas en pareja o maquillajes de fantasía y modelos despampanantes para que nuestros hombres no se nos resistan. No es para celebrar nuestros cuerpos  milagrosos capaces de dar vida ni nuestra misteriosa (y por supuesto diferente e inescrutable) forma de ser.

Que no.

El Día de la Mujer no es una fiesta.

Porque en el mundo, en todo el mundo, las mujeres aún seguimos siendo ciudadanos de segunda, porque en algunos sitios ser mujer es peor que ser esclavo, porque no tenemos derecho a manejar nuestro patrimonio, porque nos mutilan, porque nos lapidan, nos casan siendo niñas, nos venden como esclavas sexuales, nos prostituyen, nos usan como úteros de alquiler, nos impiden acceder a la escolarización o directamente nos abortan. Porque estamos a años luz de conseguir la igualdad real, porque ganamos menos dinero por igual trabajo, porque trabajamos más en casa, porque todas las labores de cuidado, de niños, ancianos y dependientes, recaen en nosotras, porque no podemos viajar solas, porque estamos solas aunque seamos seis, porque nos da miedo ir por la calle, porque sufrimos agresiones sexuales en el metro, en el autobús y nos violan en la universidad, porque soportamos las más altas tasas de paro y de trabajo precario, porque tenemos menos pensión, porque nos hacen episiotomías y cesáreas innecesarias, sufrimos violencia obstétrica, institucional, económica, emocional, simbólica y de género, acoso sexual, nos despiden por quedarnos embarazadas y nos discriminan por ser madres, porque nos imponen la maternidad, porque no nos permiten disfrutarla, porque no nos dejan dar teta, porque no nos dejan no darla, porque aguantamos micromachismos, porque nos bombardean constantemente con la imperfección de nuestros cuerpos, porque no nos dejan envejecer, tener celulitis, canas, patas de gallo, follar libremente, porque nos engañan, porque nos manipulan, nos maltratan y finalmente nos matan nuestras propias parejas.

Y no, no hay un día del hombre. Porque ya hay un día de los Derechos Humanos, es sólo que nosotras estamos a años luz de poder incorporarnos a sus reivindicaciones en igualdad de condiciones.

El Día de la Mujer no se celebra, porque aún queda mucho por conseguir.

 

Así que no, no me felicites. Puedes unirte a mí el resto de los días del año. O, sencillamente, dejar de incordiar.

 

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  2 comments for “No me felicites.

  1. Vicky
    marzo 9 at 5:14 am

    Joder! Ayer me llevé todo el santo día intentando que varios hombres (y también mujeres, que es lo triste) de mi entorno entendieran ésto! Nadie como tú lo había explicado mejor hasta ahora! Así que tomo tu reflexión como ejemplo para volver a aclarar las dudas que les puedan surgir hoy. Gracias.

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