¿Qué quieren las mujeres?

que quieren las madres

 

Hace mucho tiempo un señor muy feminista me aseguró sin despeinarse que a las mujeres no se nos podía dar la elección de ampliar mucho nuestra baja maternal porque la hormona nos poseía, nos volvíamos tontas e irracionales y entonces todas nos quedábamos a cuidar al niño, con el perjuicio que eso suponía para nuestra meteórica carrera profesional.

Dejando a un lado que no todas tenemos carreras profesionales meteóricas (y a algunas probablemente esto ni nos interese) cuando uno hace una propuesta para reestructurar el sistema de cuidados como la del otro día lo primero que debería plantearse es qué quieren realmente las personas que cuidan. Se corre si no el riesgo de caer en un paternalismo obsceno, irónico sobre todo si proviene de sectores feministas cuyo primer objetivo debería ser librarnos a todas de tutelas de cualquier tipo. Si el feminista tiene pene basta con enarcar una ceja y mirarle con penita, pero si es una mujer la cosa se vuelve un poco más fea.

¿Qué quieren las personas que cuidan? o más concretamente y ya que son las mujeres las que cuidan en la mayor parte de los casos ¿qué quieren las mujeres? Pues vete tú a saber. Cada una querrá una cosa, supongo.

Mujeres hay muchas y cada una vivirá su maternidad o el cuidado de sus mayores o de las personas dependientes de su entorno desde su propia perspectiva, ni yo soy nadie para juzgar ni tengo ninguna intención de hacerlo. Soy madre hace unos cuantos años y durante todo este tiempo nunca, jamás, me he preocupado de los estilos de crianza de las que tenía al lado, tengo el íntimo convencimiento de que cada una hace lo que buenamente puede o quiere y la verdad es que me importa bastante poco.

He tenido una maternidad, cuanto menos, accidentada, los que me conocen lo saben. He vivido experiencias que no deseo a nadie y probablemente eso me ha hecho mirar a las demás y a misma sin demasiado juicio, o al menos sin demasiada condena.  La cago a diario. Hace cinco minutos. Ahora mismo. Mucho. Como casi todas.

Soy bióloga y sé que la diferencia en los nacimientos y las crianzas tienen un coste, pero también sé que el ser humano es resiliente. Así que ni me resulta indiferente el elevado número de cesáreas innecesarias o el aumento de partos prematuros ni me rasgo las vestiduras por la que no quiere dar el pecho. Por poner algunos ejemplos fáciles.

Porque lo que marca la diferencia siempre, siempre, además del miedo, es la libertad de elección.

Lo que me molesta es esa falta de libertad. No la tolero, ni la voy a tolerar. Y mucho menos voy a justificarla, ni de un lado ni de otro. Que uno de los argumentos que se han dejado en este blog es que las madres que quieren criar a sus hijos mientras son pequeños son las culpables de que exista discriminación laboral no sólo es un victim blaming de libro, es que es un insulto a la inteligencia. Las de la teta es que van provocando, aparentemente.

Tengo dos hijas, las dos han nacido por cesárea, la segunda nació prematura y pesó 960 gr. He dado el pecho a ambas mucho tiempo, todo el que he querido y con ambas he perdido el trabajo. Volví a trabajar más o menos cuando cada una tenía 15 meses, aproximadamente. Soy madre, autónoma y divorciada. No tengo ni idea de lo que quieren las mujeres, mucho menos algunas mujeres pero sí sé lo que yo quiero o hubiera querido para mí.

 

– Hubiera querido no haber tenido problemas en el trabajo por haberme quedado embarazada que condujeron a que a los ocho meses me fuera a mi casa y no volviera nunca, dejando una tesis doctoral casi acabada sin terminar y sin posibilidad de vuelta

– Hubiera querido que mi ginecólogo no me hiciera una maniobra de Hamilton sin avisarme

– Hubiera querido que me informara verazmente y me explicara lo que es un dip umbilical

– Me hubiera gustado que no me metiera miedo

– Hubiera querido que no me hiciera una inducción encubierta y no haber terminado en una cesárea innecesaria tras unas horas de auténtico sufrimiento físico y emocional. Me hubiera gustado no haberme sentido aterrorizada y violada en mi parto. No haber estado sola y no haber parido con los brazos atados en cruz. Me hubiera gustado que me hubieran dejado tocar a mi hija nada más nacer y que no se la llevaran tres horas a una cuna térmica. Me habría encantado que me dijeran que estaba bien durante ese rato

– Me habría parecido estupendo que el personal sanitario hubiera sabido de lactancia materna, no haber tenido una ingurgitación galopante y grietas sangrantes y dos o tres mastitis

– Hubiera sido genial que los pediatras hubieran sabido diagnosticar el frenillo y que mi hija no hubiera estado horas y horas colgada de la teta, aunque entonces no hubiera podido leer tanto sobre partos y cesáreas, probablemente

– Me hubiera gustado no haber tenido que vivir la maternidad sola en casa sino rodeada de otras mujeres

– Me hubiera gustado poder elegir volver al trabajo a las 16 semanas, aunque ahora sé que no hubiera sido capaz y aunque disfruté bastante de estar con mi hija, sin paro porque era becaria, pero muy feliz. Me hubiera gustado no haber tenido que depender de mi familia  y de mi pareja y no haberme convertido en económicamente dependiente. Aún así, yo fui afortunada de tenerlos y no morir de hambre o haber tenido que coger cualquier trabajo mal remunerado. Jamás me he sentido tan libre como en aquel momento.

– Me hubiera gustado no tener un trabajo precario a mi vuelta al mercado laboral

– Hubiera querido que mi segunda hija no hubiera nacido prematuramente por una placenta insuficiente idiopática (sin causa conocida, probablemente relacionada con la cesárea anterior, o con el estrés laboral, o con quién sabe qué)

– Hubiera querido que no hubiera estado enferma durante sus dos primeros años a pesar de la lactancia materna

– Habría sido estupendo que la ley protegiera mi puesto de trabajo en esas circunstancias

– Me hubiera encantado no haber vuelto a convertirme en económicamente dependiente

– Me encantaría que la cuota de autónomos fuera más baja

– Me gustaría que el resto de mujeres lo tuviera más fácil que yo

Muchas personas me han pedido estos días que escriba una propuesta. Soy madre, divorciada y autónoma y no tengo mucho tiempo para politiqueos. No puedo hacer un informe y no soy economista. Pero creo que está claro que ya es hora de que la sociedad proteja a las madres.

No sé qué quieren las madres, pero tengo claro qué es lo que el estado tiene que ofrecerles: seguridad y libertad de elección. Al fin y al cabo sin madres no hay mundo.

No hay mundo.

 

 

 

 

 

  13 comments for “¿Qué quieren las mujeres?

  1. Isabel
    marzo 10 at 10:46 pm

    Gracias

  2. marzo 11 at 6:28 am

    No es lo mismo ser mujer, que ser mujer y además madre. Yo antes de ser madre me maravillaba con supernazzy, no te digo mas. Le he dado teta a mi hijo hasta los cuatro, no te digo menos. Las mujeres madres queremos estar con nuestros hijos y criarlos, es una cosa biologica, y lo dice otra bióloga. Otra cosa es que todos el mundo tenga libertad para elegir otra cosa, faltaría

  3. Aran CG
    marzo 11 at 7:20 am

    Emocionada y con-movedor hasta el tuétano. G R A C I A S.
    Juntas Podemos.

  4. marzo 11 at 1:32 pm

    Estás que te sales, más claridad imposible.

    Está claro que ser mujer no implica ser madre, y que las mujeres que eligen no ser madres tienen todo el respeto (tengo hermana y tantas y mejores amigas que no son madres que nunca me pasó por la cabeza que esto fuera discutible y que todavía hubiera que aclararlo).

    Pero también tiene que estar claro que este sistema pone mucho más obstáculos prácticos para la maternidad que para no serlo, y que la sociedad tiene que cuidar de manera especial la maternidad y la crianza por las mujeres, por los hombres, y por los niños y las niñas. Son derechos mucho más amplios, que incluyen a todos y que influyen sensiblemente en el tipo de sociedad que queremos.

  5. eva
    marzo 11 at 3:45 pm

    Muchísimas gracias. Me siento MUY identificada

  6. Stephanie Domínguez
    marzo 11 at 9:23 pm

    Palabras totalmente verdaderas, llenas de fuerza y amor. Muchas gracias por expresar de esa manera tu pensar, me he sentido totalmente identificada por encontrarme en una situación muy similar actualmente al igual que tu soy becaria y tengo 37 SDG y me angustiaban algunas situaciones que ahora puedo liberar después de leerte. Apoyo totalmente tu sentir

  7. Eduardo
    marzo 11 at 10:35 pm

    Soy un hombre, con un bebé de 4 meses y mi mujer con algunas circunstancias parecidas a las tuyas…y me he quedado acojonado. Ya es hora de que se proteja y ayude muchisimo mas a las mamas y de paso también a los Papas. Simplemente Imbatible! Gracias

  8. marzo 12 at 11:29 am

    Pues mira tu, no tan alejada me encuentro de tu punto de vista; lo quise impulsar desde CRYA pero no tuve eco, igual no era el momento ni el equipo para proponerlo y sin embargo en mis charlas y mis espacios lo sigo diciendo: lo que se necesita es dar opciones para la libertad de decisión… flexibilidad para que cada cual se diseñe su hogar y su mundo como crea conveniente, siempre eso si, velando por el bienestar de los menores, o en otros casos, los dependientes, que viene a ser lo mismo: el objeto del cuidado.

    Me sigues gustando, jejeje…

    • Irene García Perulero
      marzo 12 at 12:04 pm

      Igual ahora es el momento 😀

  9. Bárbara
    marzo 12 at 12:44 pm

    Muy identificada, no en los hechos, sí en lo emocional.

    Gracias (la emoción en lágrimas).

  10. marzo 13 at 11:10 am

    Gracias Irene por compartir un trocito de tu vida con nosotros. Me ha emocionado y me siento identificada. Me encantaría poder compartirlo en mi facebook si me das tu permiso. Después de un primer embarazo que tuvo que ser interrumpido, una cesárea, dos abortos más y finalmente un parto natural respetado y consciente me embarqué en la aventura de difundir la importancia del respeto y amor a la madre y a su bebé, de la crianza con apego, etc, y cree mi propio proyecto: una tienda on-line, en breve física, que además ofrece talleres y encuentros para las familias. ¡mi granito de arena para un mundo más cálido! Un abrazo

    • Irene García Perulero
      marzo 13 at 1:10 pm

      Comparte, claro :) suerte con ese proyecto :)

  11. eva
    noviembre 5 at 8:15 pm

    Muchas gracias. Estoy emocionada. Ha sido como oir mi propia voz

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