Silencio, se maltrata.

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La comunicación entre adultos suele ser bastante desastrosa. A una falta de honestidad emocional e intelectual se suelen añadir hábitos perniciosos adquiridos durante toda la vida. Los adultos nos comunicamos de forma violenta, para agredir, pero también para protegernos. Y así enseñamos a hablar a nuestros hijos.

La comunicación violenta está normalizada: profesores que humillan a sus alumnos leyendo las notas en público, tertulianos que se agreden verbalmente en la tele, parejas que se insultan cada vez que discuten, padres que menosprecian a sus hijos cuando no se comportan como ellos quieren, generalizaciones, uso de adverbios absolutos, el chantaje emocional…”¿Es que eres tonto o qué te pasa?” “No tienes arreglo” “Siempre lo mismo, joder”, “Si me queréis, irse”…Hablar sin violencia es uno de los grandes retos de los padres conscientes.

Muy poca gente sabe, por ejemplo, que el silencio es uno de los signos de violencia psicológica más dañinos. Castigar con el silencio deja a la otra persona indefensa, sin posibilidad de rebatir tus argumentos o, peor, sintiéndose culpable por no poder acceder a ti. El silencio cosifica al otro, lo convierte en un mueble, lo invalida y lo rechaza.

Las palabras hieren, los silencios matan.

El ser humano es el único ser vivo que necesita el lenguaje articulado para comunicarse con el resto y comunicarse con el resto es lo que hace que los seres humanos sean. Todos los seres humanos necesitan reconocimiento del otro y una de las formas de reconocer al otro es, sin duda, la palabra. Negarle la palabra a alguien, ignorarlo, es invisibilizarlo, dejarle sin ese reconocimiento que precisa para ser. El miedo al rechazo es innato y el silencio produce rechazo. Cuando se le niega la palabra a un niño el daño es aún peor. Usar el silencio como castigo es uno de los castigos más violentos que existen. Es negar al otro, reducirlo a nada.

Y sin embargo ¿no has vivido nunca una situación así? ¿Alguien de tu entorno se comunica así contigo? (*)

La cara de perro, ése estar mohíno…la comunicación violenta en general y también el uso de los silencios en particular sólo sirve para construir relaciones asimétricas, torcidas, desiguales, donde el otro siente que ha de complacerte para que le veas y le dirijas la palabra, se convierte en emocionalmente dependiente y por tanto no es libre.

A muchos de nosotros nos han educado negándonos el reconocimiento que da la palabra cuando nos “portábamos mal”. Es posible que, a veces, seamos nosotros mismos los que empleamos el silencio para manipular a los otros. Pero además, el silencio, cuando es intencionado, habitual y reiterado, es un signo de maltrato. A veces el sonido del silencio es atronador.

Y al contrario. Las palabras liberan, unen, construyen, crean vínculos. Sólo hay que usarlas bien. 

 


 

Como sabéis, durante el mes de marzo impartiré junto con la psicóloga Mónica Serrano de Psicología Infantil y Crianza con Apego un Taller sobre Comunicación Respetuosa con los hijos, en el que trataremos por supuesto temas como los silencios como castigo, pero sobre todo cómo construir las bases de una comunicación sana que sirva entre otras cosas para que nuestros hijos también detecten los signos de comunicación violenta. Porque sobre todo aprenden con ejemplo. Y porque si tu ejemplo es bueno serán inmediatamente capaces de distinguir a quien no lo es. Si estás interesada sólo tienes que hacer click aquí:

 

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* obviamente no tienes que dirigirle la palabra nunca a alguien que te hace daño, que una cosa es ser amable y otra ser idiota.

 

Foto | Charo Guijarro 

  1 comment for “Silencio, se maltrata.

  1. julio 16 at 3:48 pm

    me ha encantado este post!!! Lo cierto es que pocas cosas se oyen tanto como el silencio insano, el que calla para molestar, para ignorar, para hacer de menos a la otra persona…en definitiva…para manipularlo. Me gustaría hacer también una petición y es que dieses alguna clave para ignorar mentalmente al que intenta dañarte. Sé que es posible elegir la manera de pensar, pero me parece muy complicado. Un beso.

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