Calladas como p…*

Puritana, reprimida, monja, malfollada, a ti no te tocaría ni con un palo, poscensora, feminazi, dictadora de lo políticamente correcto, liberticida…

Cada vez que te atreves a criticar la pornografía en redes sociales la sarta de calificativos que recibes es de todo menos agradable. Da igual que lo que estés diciendo es que el porno está destinado única y exclusivamente al público masculino, que la representación del sexo que se puede “disfrutar” en internet es aburrida, irreal y absurda, que reducir la sexualidad al falo es un coñazo, que el porno está muy relacionado con la trata en particular y con la violencia de género en general, que cosifica a las mujeres y únicamente representa fantasías violentas en las que somos simples agujeros receptores de semen o que la pornografía es el único material del que las nuevas generaciones disponen para su educación sexual. Es indiferente. El porno es intocable. Y si lo criticas eres una antigua represora que odia el sexo y que quiere acabar con la especie humana.

Que la pornografía, al menos la mainstream, esa que nuestros hijos e hijas pueden ver a cualquier hora y gratis en internet solo con un click, es la respuesta violenta del patriarcado a la liberación sexual de la mujer de los años 60 ya lo decían algunas feministas en los 70. Las más avispadas, es evidente. Las llamaron de todo menos bonitas, claro. Que 40 años después sigan usando los mismos insultos para intentar que te calles ya no es solo ridículo, es que es aburrido. Un poco más de análisis, señores, que el mundo ha seguido girando y las cosas evolucionan.

Criticar la pornografía no tiene nada que ver con tus gustos sexuales, sino más bien con el pensamiento crítico. Se ve que en los grupos de activistas machistas es una asignatura pendiente. Eso o es que siguen en la idea de que calladita estás más guapa, no vaya a ser que ellos pierdan el privilegio de follar fatal. Y que alguna se lo diga.

Y oye, estamos en una época en la que las mujeres podemos decir que nos gusta el sexo. Más o menos. O eso creía yo.

El jueves pasado FaceBook me censuró un anuncio en el que ofrecía un webinar gratis para hablar sobre pornografía y educación sexual.Tras largas horas de análisis me indicaron que mi publicación no cumple con las políticas de la empresa porque sospechan que ofrezco “servicios para adultos”. Es la cuarta vez que FB me censura contenidos sobre sexualidad femenina desde el mes de mayo.

Resulta cuanto menos curioso que este tipo de contenidos se censure y los anuncios del Salón Erótico de Barcelona campen a sus anchas, con banners anunciando chicas por webcam tras una foto de un culazo. De las páginas misóginas que FB se empeña en mantener abiertas a pesar de las denuncias recurrentes de las feministas  – las poscensoras somos hiperactivas – ya ni digo nada.

Y es que las mujeres podemos practicar sexo y que viva la liberación, pero es mejor que no opinemos mucho sobre el tema, por lo menos si es para criticar lo que el sistema ha decidido que tenemos que entender por “sexo”: violaciones filmadas, mujeres llorando o atragantándose hasta la nausea, azotadas, escupidas, manualmente afixiadas, tiradas del pelo, penetradas por todos los orificios simultáneamente por hombres que lo único que emiten son gañidos y gruñidos de mono y todo esto sin entrar en especialidades fetichistas. ¿Lo de La Manada? Un gang-bang normalito.

Que ni se te ocurra decir que las fantasías sexuales están también influidas por la sociedad en la que vives. O eres de las de “sin arcada no hay mamada” o dejas inmediatamente de ser moderna. Como si el sexo egoísta, violento, despreciativo y centrado en el hombre no fuera lo de toda la vida. 

Así que no puedo ofrecer contenido sobre educación sexual en FaceBook porque FaceBook sospecha que soy prostituta. Y luego la poscensora soy yo.

En una sociedad que nos marca como prostituibles solo por nacer con vagina, en una sociedad que nos explota, nos trafica, nos viola, nos mata y nos prostituye, en una sociedad que después de eso nos estigmatiza, lo último es que además se nos silencie por putas. 

Nos quieren putas, pero calladas.

Calladas como putas.

(*) título autocensurado en un intento de eludir la censura.

 

Si te preocupa que tus hijos e hijas vean pornografía en internet puedes inscribirte en el webinar “Tu hij@ va a ver porno” pinchando en la imagen.

 

Photo by Kat Jayne from Pexels

 

 

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: